Bailar salsa con Dr. Martens

Eso del “turismo académico” es una tontería. O es turismo o es trabajo. No es como que puedes declarar en la aduana que un congreso es trabajo. No lo es porque si no, tendrías que llevar contigo algún permiso especial para de verdad trabajar. Así que solo por esa sutiliza técnica, tengo para escudarme y decir con soltura que irme de congreso a Bogotá es turismo.

Eso del "turismo académico" es una tontería. O es turismo o es trabajo. No es como que puedes declarar en la aduana que un congreso es trabajo. No lo es porque si no, tendrías que llevar contigo algún permiso especial para de verdad trabajar. Así que solo por esa sutiliza técnica, tengo para escudarme y decir con soltura que irme de congreso a Bogotá es turismo.

Cómo organizar documentos impresos y no morir en el intento

Tener papeles desordenados es lo mismo que no tenerlos. Cuando estudiaba en la universidad se utilizaban fotocopias. Todos teníamos montones de copias de textos que leer o al menos echarles una ojeada para no quedar mal en clase. El primer semestre, todo bien. Tenía unas cuatro clases a la semana y poco a poco me hice un montón de copias. Para el final del año la cantidad de papel se había hecho incontrolable.

Tener papeles desordenados es lo mismo que no tenerlos. Cuando estudiaba en la universidad se utilizaban fotocopias. Todos teníamos montones de copias de textos que leer o al menos echarles una ojeada para no quedar mal en clase. El primer semestre, todo bien. Tenía unas cuatro clases a la semana y poco a poco me hice un montón de copias. Para el final del año la cantidad de papel se había hecho incontrolable.

Todo científico social debería leer a Peter L. Berger

El ejemplar que tengo de Introducción a la sociología tiene la estampa de su origen: una etiqueta blanca en el costado inferior derecho con el nombre de mi hermana y su número de lista 6303. Salón 63, número 3. Esta marca de fuego contemporánea grita que el libro fue robado. Sí. Me lo robé; pero por una buena razón. (Apuesto a que todos los ladrones de libros se dicen lo mismo.)

El ejemplar que tengo de Introducción a la sociología tiene la estampa de su origen: una etiqueta blanca en el costado inferior derecho con el nombre de mi hermana y su número de lista 6303. Salón 63, número 3. Esta marca de fuego contemporánea grita que el libro fue robado. Sí. Me lo robé; pero por una buena razón. (Apuesto a que todos los ladrones de libros se dicen lo mismo.)

Sobre la bondad en México

Una bocanada de aire fresco es lo que se necesita en este país. Hay tanta cosa horrible en México, que entre periodistas muertos, miles de personas desaparecidas, y los robos presupuestarios de costumbre, se necesita de vez en cuando saber que aún hay gente buena caminando en este territorio. Así que aquí pongo mi granito [...]

La academia en la encrucijada o por qué molesta la elección de una política como directora de un centro de investigación científica

La primera gobernadora mujer del estado de Yucatán (1991-1993), Dulce María Sauri Riancho es ahora elegida directora regional de un centro de investigación de prestigio en México. La polémica no se ha hecho esperar. Periodicazos, quejas en el Facebook, comunidad académica. A ojos de la opinión pública (léase, facebookazos), un académico dejó de administrar un [...]

“Querido lector. No lea”

Ya que seguro a la gente se le olvidó el día del libro (23 de abril), mejor hablar sobre libros no librescos. O mejor, aún, sobre la diferencia radical entre hacer libro y hacer texto, que no es ni remotamente lo mismo. "Querido lector, no lea" es la sentencia con que se titula la exposición [...]